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viernes, 10 de febrero de 2017

Las crisis de los niños

Cuando me hablaban de los terribles 2 años, yo decía: "no será para tanto, hay que educarlos, no permitirles nada", pues no, no es como decían, ¡es peor! Tengo una mini adolescente en casa, inconformista, quejica, cabezona (capricornio, para darse con los cuernos)...

Desde que nacen, los niños pasan por este tipo de fases, algunos las llaman crisis de crecimiento, o de lactancia cuando son bebés, y ocurren a la semana, a las 3 semanas, a las 7 semanas, a los 3 meses (fue una de las peores en mi caso, duró una semana), al año, a los dos años (si es que siguen mamando, sino entrarán directamente en la "adolescencia" de los 2 años, el egocentrismo, la autonomía...). Al principio son por alimento y crecimiento y luego debidas a la autonomía y el descubrimiento.
Cuando los bebés son lactantes son más acusadas que si toman el biberón, porque se supone que tienen esas crisis para "sincronizar" la leche materna con sus necesidades nutricionales de cada momento, la naturaleza es sabia y los niños se quejan para que el cuerpo de la madre reciba las señales y cambie algún componente de la leche. Pueden durar desde medio día a una semana. Se retuercen, arquean la espalda, lloran, gritan, muerden, vomitan... pero siguen intentando mamar. No hay que preocuparse, sólo hay que agarrarlo bien para que no se caiga de los brazos al revolverse, pero la "crisis" pasará, entre paciencia y desesperación de todos, no dura mucho, son como minirabietas, pero tranquilos, no les pasa nada, no les duele nada, no hay que forzarles a mamar, ni darles biberones, no van a pasar hambre. Se puede favorecer la toma si se hace con poca luz, tranquilidad, y le ofreces el pecho antes de que lo necesite y lo pida, para que no se agobie tanto.



A los 2 años, la mayoría de niños están destetados ya, y la "crisis de lactancia" pasa a ser una "crisis de autonomía". Por eso, cuando creías tenerlo todo controlado y te estabas animando a ir a por otro niño, resulta que todo vuelve atrás: dejan de comer alimentos que devoraban, si ya bebían agua solos de noche, ahora volverán a llamarte llorando, si el baño les encantaba protestarán..., en definitiva, harán todo al revés de como lo hacían. Pero lo hacen porque os quieren y, en cierto modo, quieren poneros a prueba para ver si seguís queriéndoles, porque cuando eran bebés se cumplían todas sus demandas, les poníais la ropa que os daba la gana y lo que vosotros decidíais era lo que había, pero ahora de repente con su autonomía, hablan y se dan cuenta de que pueden decidir su ropa, y por eso también sus planes, sus juegos, sus comidas..., y se entra en la época de las contradicciones y del NO:

  • no subas solo las escaleras, no vayas a la carretera...: tanta autonomía y empeño para que anden solos y ahora no les dejamos solos.
  • no cojas las tijeras, salero...: antes no llegaban a coger nada de la mesa por lo que no había peligro, y ahora de repente quieren enseñarte lo altos que son, qué mayores, mira lo que tengo, anda de aquí sale algo, tengo fuerza para abrir el grifo, puedo echarme pasta de dientes solo (y comérmela...)
  • no tires nada al suelo: antes era sin querer o nos hacía gracia que tiraran su sonajero, ahora si tiran algo manchan...
  • nohagas esto o lo otro...
Comienzan las temidas rabietas, llevan la contraria aunque no quieran (¿quieres gusanitos? no, seguro que sí quieren, pero por llevar la contraria se aguantan y se privan de algo que les gusta), se ponen malos y se desesperan con la tos, mocos, medicamentos, no pueden llevarse sus objetos de apego (osos, gatos, peluches, dudus...) de paseo porque los pierden, no pueden comer con ellos porque los manchan, quieren ir al baño solos, se quitan el pañal por el camino, mal momento para quitar el chupete... Si al final te habías animado a tener otro bebé, prepárate para los celos...

Simplemente están aprendiendo una cosa más, aprenden a manejar sus emociones, están aprendiendo a tomar decisiones (a veces acertadas, a veces no tan buenas), están aprendiendo a ser ellos mismos, se define su personalidad. A veces se pueden respetar sus elecciones, o darle a elegir dos opciones igualmente válidas, de manera que sienta que está decidiendo pero en realidad tú ya has decidido por él: ¿Quieres judías o guisantes? Al final se come un tipo de verdura igual, pero la que él quiere, ¿Quieres gomas del pelo azules o naranjas? Al final le vas a hacer coletas igual para que no se coma los pelos, pero habrá decidido ella el color. Decisiones guiadas.

  • Hay veces, que la elección del niño es razonable (no quiero comerme los macarrones pero me comeré sólo la carne), y, antes de decirle un NO rotundo, podemos valorarlo y ceder para evitar la rabieta, reforzaremos su autoestima, aprenderá que somos flexibles y razonables en ocasiones y que sus decisiones se consideran en serio.
  • Otras veces no tenemos claro si ceder o no, para que no se nos suba a la chepa, no podemos ceder si ya le hemos dicho que no claramente, pero en otras situaciones hubiéramos cedido. Lo que no se puede hacer es ceder cuando ya tiene la rabieta para que se salga con la suya, hay que pensarlo bien antes de que pierda el control, para que no nos domine.
  • Si su elección no es válida en ningún caso (no te vas a subir a la mesa y punto), pues que se aguante el niño y nos toca aguantar a los padres la rabieta y esperar a que lo entienda y se le pase, pero sin enfadarnos. Podemos cambiar de habitación nosotros o el niño, cada dos minutillos volver a hablar con él o cuando deje de llorar y se calme y le vamos preguntando, le vamos dando muestras de cariño, le cambiamos de actividad, le explicamos por qué no es posible que haga lo que quiere, y finalmente podemos explicarle que no nos ha gustado su conducta, que no hay que pegar a los amigos o a la pared o tirarse al suelo o tirar cosas, etc., y que le vamos a escuchar mejor si está contento y sin gritar. Con un abrazo y un beso será suficiente consuelo.

Resumiendo: no castigarlo por la rabieta, esperar a que se le pase dándole apoyo o caricias (sé que estás enfadado, ven, vamos fuera, vamos a llamar al abuelo, ven que te enseño una cosa muy chula, cambiar de sitio o proponer una actividad es favorable), cuando se le haya pasado hay que intentar hacerle entender la situación (durante la rabieta no escuchará razones). Paciencia y comprensión, y mucho, mucho amor.



miércoles, 11 de enero de 2017

Decálogo fashion

Para ir siempre a la moda hay que:
  1. Llevar las uñas pintadas
  2. Llevar el pelo engominado

  3. Vestir con estampados (vómitos, helado, leche, puré...)

  4. Ir a juego con los hijos, con chándal o vaqueros, que es como se debe ir a jugar al parque, cómodos, prohibidos los vestiditos y camisas, ¡hay que mancharse!


  5. Las madres a la moda llevan bolsos grandes, preparadas para cualquier imprevisto, con pañales, ropa de cambio, agua, bolsas de plástico, zumos, galletas, toallitas, cámara, juguetes, tiritas para golpes, crema para picaduras...


  6. Hay que ponerse las prendas de los mejores diseñadores para las ocasiones especiales.


  7. El mejor complemento es un oso de peluche, dentro y fuera de casa, llévalo siempre.


  8. La casa siempre debe estar bien decorada
  9. Es importante tener buena presencia e ir bien aseado.

  10. Practicar los deportes más cool (como montar a caballo...)


En resumen, relajarse con las manchas y desorden, disfrutar y pasarlo bien con los niños, ellos son la mejor prenda de moda siempre, llévalos contigo a todas partes, cuídalos, ríete con ellos, son la mejor terapia antiestrés.


sábado, 7 de enero de 2017

In nomine patris et filii et Mater

Desde el 1 de enero de 2017 está en vigor la ampliación de la baja de paternidad, siendo ahora de 28 días. Es una medida que se había venido retrasando algunos años por falta de presupuesto, y tiene sus argumentos a favor y en contra. A mí me hubiera venido de maravilla en su día ese tiempo, porque mi recuperación fue larga y el padre tuvo que cogerse algunos días de vacaciones tras el permiso. Por otro lado, yo tuve que cogerme 2 meses de excedencia en el trabajo (sin cobrar, claro), para poder continuar con los 6 meses de lactancia exclusiva que recomienda la OMS.
Es de agradecer el permiso de 1 mes para el padre, ya que también pasa sin dormir, ayuda a madre y bebé, y carga con todo (trámites, casa, compra, sueño...), mientras la madre casi exclusivamente se ocupa del bebé y de sí misma si puede.
Pero se olvidan todavía del detalle de la lactancia, la madre debería tener 7 meses de baja, como mínimo, porque si la lactancia es hasta los 6 meses, y luego hay que empezar poco a poco a meter frutitas y tal, ¡no llega el tiempo! Y que no me vengan con sacarse la leche en el trabajo y congelarla o lo que sea, no es tan fácil ni sacarla, ni mantenerla ni todas las guarderías te dejan llevar la leche... Aparte de que dejar al bebé con 4 meses y medio es un crimen, tan chiquitín. Bendita tetanalgesia (sí, existe la palabreja), que sirve para todo: tiene hambre, teta, tiene sueño, teta, tiene mimos, teta, tiene dolor, pues teta, no quiere ir en la silla del coche, se hace daño, le ponen vacunas, le sacan sangre, tiene tos... ¡Para todo teta! Es lo mejor que hay, siempre y cuando la madre esté a gusto con dar el pecho, mi hija tomó teta hasta los 22 meses, ella solita lo dejó poco a poco cuando ya no lo necesitó, y bien contentos que estuvimos padre, madre y niña, porque lo que te ahorras en leche en polvo, el tiempo de calentar biberones a las 3 de la mañana (cuando le das el pecho hasta durmiendo tumbada), el trastorno de tener que llevar siempre de paseo un biberón caliente o buscar sitios donde calentarlo, mientras que con la teta te puedes perder en la montaña de senderismo que siempre está lista en toda ocasión, viene de maravilla en los viajes largos también porque paras en cualquier lugar, etc.

Así que mi opinión es: la ampliación del permiso para el padre es un gran avance, pero todavía queda que amplíen la baja de maternidad, y sobre todo la de lactancia, que es mucho más importante, no sólo por el bebé, sino por la igualdad, ya que la madre no tiene por qué coger excedencias renunciando a su sueldo, ni jornadas reducidas con lo que conlleva.